Otro hito de Nosara está a punto de cambiar de manos. Myriam y Marcel Schaerer han dicho adiós a Giardino Tropicale. Afortunadamente estos dos pilares de la fuerza cívica de nuestra comunidad permanecerán viviendo en Nosara.

Llegaron en 1999 junto con dos decenas de cajas con sus pertenencias. “Alquilamos un lugar en Condominios Las Palmas y empezamos a preguntarle a la gente sobre pistas de trabajo. Rene Spiess estaba a punto de dejar su trabajo en la administración de Lagarta Lodge. Él nos presentó al propietario y este nos contrató”.

Tanto a Marcel, vendedor de sistemas de sonido sofisticados, como a Myriam, enfermera, les encantó su nuevo trabajo inmediatamente. «En medicina yo pasaba el día cuidando a gente con problemas», dijo Myriam. “En un hotel, la gente está de vacaciones, así que están felices. Es un placer darles la bienvenida.”

Marcel, quien además de administrador fungía también como cocinero en Lagarta dijo: «yo miraba a la gente sentarse solemne y esperar su comida. Una vez esta llegaba todos rompían en sonrisas”.

Ellos todavía trabajaban para Lagarta durante el año 2000 cuando compraron la propiedad de 7.500 metros cuadrados que incluía el restaurante Giardino Tropicale. Comenzaron a construir el hotel dos años más tarde. Marcel actuó como arquitecto trabajando con el constructor Antonio Aguilar. El hotel abrió sus puertas en agosto de 2004. El 1ero de julio Myriam y Marcel dejarán de ser propietarios de Giardino.

Los Schaerers han estado inmersos en las actividades comunitarias de Nosara desde que llegaron hace casi dos décadas. Nos cuentan que sus acciones surgen del amor por la naturaleza. “Nosara tiene playas de belleza incomparable”. Hacemos esfuerzos para preservar la singularidad del área”, indicaron.

Dentro de su legado hay mucha tela que cortar. Ellos convencieron al propietario de Lagarta para hacer los ajustes necesarios para optar por un certificado de sostenibilidad del Instituto Costarricense de Turismo (ICT). En 2001, Lagarta fue el primer hotel en Nosara en obtener esta designación.

Giardino Tropical fue creado con la visión de obtener también este tipo de certificación. «En 2015 conseguimos cuatro hojas de cinco posibles». Además del logro que este galardón representa para un hotel tan pequeño, la satisfacción personal que obtuvieron al educar a su personal y establecer un ejemplo en la comunidad fue muy valiosa para ellos. «Lo hicimos por nosotros», dijo Myriam. «Hacemos nuestra parte contra el calentamiento global».

Durante 10 años Marcel estuvo en la junta directiva de NCA, sirviendo como presidente o vicepresidente. “Nos involucramos en NCA cuando compramos nuestra propiedad. Había oído hablar de problemas con la doble titulación, pero nadie podía darme una buena explicación. Fui a NCA para averiguar más y finalmente obtuve una respuesta. No era una solución, pero al menos comprendí el problema. Quería que NCA compartiera con otras personas lo que estaba pasando”.

Debido a que NCA debe estar involucrada por naturaleza con los gobiernos locales, Marcel adquirió su rol como promotor de la cooperación entre organizaciones como las Asociaciones de Desarrollo Nosara y Esperanza. La mesa cerca de la piscina del Giardino ha sido siempre un sitio frecuente para las reuniones que él convoca, formales e informales, para discutir problemas cívicos y para promover relaciones.

Marcel y Myriam impulsaron muchas otras actividades. El mercado semanal de agricultores orgánicos fue su idea. Las primeras ferias orgánicas, que también incluían exposiciones de artesanía, se llevaron a cabo en el estacionamiento del Giardino Tropicale.

La gente había trabajado para establecer un departamento de bomberos en 1980, pero luego esta organización fue disipándose hasta quedar inactiva. En 2011 Marcel ayudó a formar la Asociación de Bomberos de Nosara con la ayuda de la familia Bombard, Rene Spinnler, y hoteles locales.

Marcel importó una bomba de incendios y otros equipos de Suiza, y cubrió los $4,000 necesarios para transportarlos y pasarlos por aduana. «También trajo voluntarios de Suiza para hacer demostraciones y capacitar sobre el uso del equipo», recuerda Myriam. Las mangueras eran tan poderosas que tomaba varios hombres para poder controlarlas al principio, recuerda Bobbi Johnson.

Recordando la belleza de los extensos senderos de su Suiza natal, Marcel comenzó a mejorar los senderos de Nosara. «La naturaleza es tan hermosa que tenemos que mostrarla a través de los senderos”. Trabajó en la primera serie de senderos naturales que conforman el Bio parque, que ahora forma parte del sistema de Senderos de Nosara. Cuando Marcel Schaerer cumplió con su último periodo de servicio en la junta directiva de la NCA, se nombró el Bio parque en su honor.

Además de ayudar a establecer Nosara Recicla, los Schaerers también hicieron historia al batallar contra un gigante corporativo global, y ganaron. Cuando Coca Cola anunció en 1997 que estaba suspendiendo el envasado de bebidas en vidrio, Marcel escribió una carta abierta a la compañía sobre la gran proporción de botellas de plástico en la basura de la playa. “La Nación no lo publicaría como una carta o editorial de ciudadanos, así que compré el espacio y lo publiqué como un anuncio de página completa”, nos cuenta Marcel. Poco después, los altos ejecutivos de Coca Cola de Costa Rica, México y Atlanta me hicieron una visita. Éramos el único hotel que no vendía bebidas envasadas en plástico. “Fuimos inflexibles en que no cambiaríamos nuestra política con los productos Coca-Cola. Antes de que se marcharan, logramos convencerlos de que continuaran embotellando en vidrio”.

Aunque Marcel y Myriam están dejando el negocio hotelero, ellos seguirán involucrados en los temas que más les preocupan, como la construcción descontrolada, el problema de basura sin solución y el problema del polvo durante la estación seca.

«Trabajamos tanto en el asunto de las carreteras, recibiendo cartas de los médicos sobre cómo el polvo afecta a la gente, especialmente a los niños», dijo Myriam. Junto con los propietarios de las propiedades vecinas, el Giardino organiza la aplicación de melaza en la carretera principal cada año para ayudar a combatir el problema provisionalmente. Con el pavimento de la carretera esta medida será innecesaria finalmente.

Los Schaerers están felices por alcanzar su jubilación, pero dejar el Giardino será para ellos agridulce. “Hemos hecho muchos amigos aquí. Un hotel pequeño es muy íntimo. Dejar el personal y los huéspedes es la parte más difícil de vender el hotel. La mayoría de nuestro maravilloso personal ha estado con nosotros durante 18 años. Nos dan mucho afecto. Extrañaremos a nuestros huéspedes, especialmente a los que nos han visitado durante muchos años. Una pareja ha venido con sus hijos todos los años desde que abrimos. Esos niños son ahora adultos y traen consigo a sus propias familias”.

Tenemos la certeza que todos estos amigos de años los continuarán visitando, sumados a los amigos de NCA y otros nosareños que siempre estaremos agradecidos por su servicio.