Tal vez usted ya esté al tanto de que el Hotel Olas Verdes cuenta con la certificación LEED categoría Platino y como fue el primer proyecto en Nosara y en todo Costa Rica en desarrollarse bajo este sistema de construcción amigable con el ambiente. ¿Pero sabía usted que Olas Verdes es un hotel que emplea recurso humano y proveedores 100% locales? Este logro es tal vez el más representativo de su compromiso con la comunidad de Nosara y con el concepto de sostenibilidad ambiental.

Vayamos por partes. LEED, acrónimo de Leadership in Energy and Environmental Design (Liderazgo en Diseño Ambiental y Energía) es un sistema estadounidense que califica las estrategias encaminadas a la sostenibilidad utilizadas por edificios de todo tipo. En otras palabras, califican el impacto que dichas construcciones y proyectos tienen sobre la Tierra. Para obtener la acreditación, los desarrolladores deben demostrar como sus proyectos controlan la utilización de recursos energéticos y el agua, y cómo reducen la emisión de gases de efecto invernadero. De cuatro categorías de certificación posibles, Platino es la más alta.

Cuando los propietarios de Safari Surf School quisieron construir un hotel responsable con el medio ambiente unieron fuerzas junto con otros dos socios y conformaron la organización Mares Verdes Management Company. Con la ayuda del arquitecto Donald Loría lograron diseñar todo el complejo bajo las normas LEED. “Ellos buscaron cómo hacerlo de la manera correcta”, indica Luis Pardo, Gerente General de Olas Verdes.

“Es un proceso continuo” nos cuenta Pardo. “Hace veinte años, la construcción responsable tenía un significado diferente al que tiene en la actualidad. Estamos aprendiendo constantemente”.

Se trata de educar a los huéspedes también. El hotel cuenta con unidades de aire acondicionado sólo en los dormitorios. Estas se programan a una temperatura de 73 grados ⁰F. Se les solicita a los huéspedes a no programar las unidades a menos de 71 ⁰F. Todas las otras áreas de las habitaciones y del resto del hotel son climatizadas por ventiladores de tecnología avanzada.

Las sábanas están siempre blandas y lisas, pero estas nunca son aplanchadas. ¨Si empleáramos los 2000 watts necesarios para un proceso de aplanchado de sábanas, utilizaríamos relativamente más unidades de energía que las necesarias para alimentar las 350 luces LED de todo el hotel. Tenemos una secadora de pelo disponible en el hotel, la cual está disponible para los huéspedes previa solicitud. Pero nosotros les indicamos que con este clima el pelo reaccionará igual tan pronto salgan afuera”.

El hotel cuenta con tres plantas de tratamiento de aguas las cuales proveen aguas grises para la irrigación de todos los jardines. También tiene lavadoras de bajo consumo energético, servicios sanitarios de bajo consumo de agua, y aireadores en todas las duchas y lavabos. Todas las duchas al aire libre cuentan con válvulas de cerrado automáticas. Todos estos elementos en conjunto logran que Olas Verdes mantenga el nivel más bajo de consumo de agua de todos los hoteles del área de tamaño similar.

Sin embargo, algunos hábitos de consumo son duros de pelar. “Nosotros entregamos una botella para agua de aluminio a todos los huéspedes, que estos pueden rellenar. Les aseguramos que el agua es potable según estándares internacionales inclusive y que además es filtrada por el hotel utilizando tecnología avanzada. A pesar de estos esfuerzos siempre terminamos enviando una gran bolsa llena de botellas de agua de plástico al centro de acopio todas las semanas”.

Desalentamos el uso de vehículos motorizados. “Tenemos bicicletas para uso de nuestros clientes en el pueblo. Los transportes desde y hacia el aeropuerto de Nosara están siempre incluidos, y si el cliente planea una estadía de 7 noches o más, nosotros ofrecemos transportarlos desde y hacia el aeropuerto de Liberia”.

Olas Verdes también es participante activo del programa “Pack for a Purpose”, una iniciativa internacional que promueve el transporte de suministros para organizaciones de bien social entre los huéspedes de hotel que quieren donar espacio disponible de su maleta para este propósito. www.packforapurpose.org

Más allá de construir un edificio “verde” o amigable con el ambiente para sus clientes, Mares Verdes y Pardo comparten una visión de involucramiento profundo en la comunidad a la que pertenecen. Siempre utilizan recursos locales como primera opción. Toda la teca que se utilizó para la construcción es de Guanacaste. Todas las sillas y mesas fueron fabricadas en Nosara. Las terrazas están hechas de plástico local que fue reciclado, y los sobres de barras y mostradores fueron elaborados con vidrio reciclado que provino del centro de acopio de Nosara. La comida del restaurante del hotel, El Manglar, es 100% local y de producción orgánica en un alto porcentaje. Los desperdicios orgánicos son aprovechados por las mismas fincas que proveen los comestibles al hotel.

La política de administración de recursos humanos utilizada por Olas Verdes es tal vez la más significativa para la economía de Nosara. “Todos los colaboradores del hotel son locales, inclusive el gerente”, nos cuenta Pardo, agregando que la contratación y la retención de recurso humano ha resultado relativamente sencilla. “Casi no tenemos rotación”.

Safari Surf School ha sido siempre una operación local, administrada por Jeffrey Noguera, quien es oriundo de Nosara y ha trabajado con Safari por más de una década. El Restaurante El Manglar es administrado por dos colaboradoras con bastante antigüedad en la organización también: Alicia Matamoros y Maritza Sánchez. “El programa Vive el Sueño las ayudó a iniciar como empresarias. Están creciendo rápido y ahora ayudan a entrenar a otros emprendedores”.

“El secreto para retener a nuestro recurso humano…”, indica Pardo, “… es contratar a las personas y capacitarlas según nuestros procedimientos, pero les aseguramos y demostramos que sus ideas y retroalimentación son muy importantes, y que nuestra filosofía es la de no imponer ni tratar de amoldar sus personalidades. Uno puede enseñar cualquier cosa a cualquier persona, pero uno no puede cambiar su forma de ser”.

“Todos los componentes del hotel persiguen certificaciones independientemente”, indica Pardo. “Todos están al tanto de sus metas y su avance con estas”. Cuando la ASADA publica los datos sobre el consumo mensual de agua, por ejemplo, todos se reúnen en la oficina para enterarse y se da el seguimiento. Nosotros enfrentamos los retos juntos y crecemos juntos”.

Como resultado, el staff se ha vuelto autosuficiente. “La primera vez que tomé vacaciones uno de los dueños me preguntó: ¿quién quedará a cargo mientras estás fuera? Yo respondí: Nadie. El hotel operó normalmente y sin problemas”.

“Olas Verdes asume riesgos y la comunidad obtiene beneficios”, dice Pardo. “Los colaboradores aprenden del ejemplo y luego transmiten y aplican las prácticas aprendidas en el hotel a sus vidas personales. Los miembros del equipo de limpieza utilizan ahora los mismos productos biodegradables en sus hogares, sin importar que su costo sea más alto”. Pardo está en proceso de instalar paneles solares en su casa.

Pardo nació en Perú, donde vivió hasta que cumplió siete años. Luego su familia se mudó a La Guinea, una comunidad cerca de Filadelfia en Guanacaste. Con la excepción de una década en la cual trabajó en Massachusetts, Pardo siempre ha trabajado en Costa Rica. Hace cinco años adquirió una casa en Nosara. Su esposa e hija permanecieron aquí mientras él trabajaba en Golfo Dulce, en la Península de Osa. En medio de esta difícil situación cuando tuvo que estar separado de su familia, fue cuando conoció a los socios de Mares Verdes Management. En este preciso momento ellos buscaban a alguien con experiencia en construcción y operación hotelera. Así Pardo inició a laborar para el hotel en 2015 y fue quien tuvo a cargo su puesta en marcha el mes de diciembre de ese mismo año.

Así como Pardo encuentra sencillas las relaciones con el recurso humano del hotel, Mares Verdes encontró sencilla la selección de Pardo como gerente. Pardo contaba con la experiencia indicada, habiendo ya comandado la apertura de dos hoteles y la remodelación de otros dos. Uno involucró la gestión de una expansión de 12 a 70 habitaciones. También gerenció la apertura de cinco restaurantes y fue dueño de otro, y lideró la inclusión de diferentes servicios como tiendas, bares, gimnasios, y centros especializados en buceo, dentro de los hoteles de los cuales formó parte.

Pardo ha visitado Nosara desde los años 80. “En aquellos días Nosara se encontraba a un día de viaje desde Nicoya. Me enamoré de este lugar desde entonces y venía cada año a acampar y a surfear”.

A través de toda su vida laboral Pardo siempre ha acostumbrado a contratar sus servicios desde la fase de construcción y a mantenerse en la gerencia durante un año luego de que el hotel entra en operación. “Pero esta vez no me he ido y no pienso hacerlo”.