Hay recuerdos que son claves en la vida. Para mí uno de esos fue cuando tomé por primera vez una avioneta de San José a Nosara y vi  desde el cielo cómo Nosara tenía un cáncer que si no se trataba a tiempo, iba a ser letal.

Aquel cáncer era el botadero de basura, el lugar en donde todos los que vivimos en este paraíso enviamos nuestros residuos. Si usted ha  vivido en Nosara entre 1996 y febrero de 2019, al igual que yo,  usted también ha sido parte de este problema.

Desde entonces supe que ese botadero no era la solución de nuestra basura, al mismo tiempo que me fui involucrando con la comunidad y con muchas otras personas que también sentían lo mismo que yo, y que han trabajado por años para buscar una solución.

Mi nombre es Ethel Araya; la mayoría me conoce como Kuki,  soy la presidenta de la Asociación Cívica de Nosara (NCA)  y les escribo porque quiero contarles un logro de la NCA, por el que hemos trabajado por años: el cierre del basurero.

El pasado sábado 11 de julio del 2020, la NCA firmó un acuerdo legal  con don Arnulfo Espinoza, el hombre que durante 23 años recolectó y depositó la basura de toda la comunidad en el famoso botadero.

Gracias al acuerdo y a una compensación monetaria  ya nadie podrá tirar basura en ese sitio, ni vivir ahí en condiciones de riesgo y pobreza.

¿Cómo llegamos aquí? 

En el 2010 me mudé a Nosara y en ese momento la Asociación de Reciclaje estaba comenzando, por lo que  decidí ser voluntaria con ellos en mi tiempo libre.

Aprendí que el   50% de lo que estaba viniendo a ese basurero era compostable, el 30% era reciclable y solo el 20% realmente pertenecía a ese basurero. Si pudiéramos lograr que la gente recicle y que haga compost , el problema podría reducirse en un 80%.

Pero, ¿qué hacíamos con ese 20% que aún queda? Sabíamos que la Municipalidad de Nicoya tenía que ocuparse de su responsabilidad: recolectar la basura de Nosara. Fue ahí cuando comenzamos un largo proceso de cabildeo para que eso sucediera.

El terreno donde se ubica el basurero y el centro de reciclaje es propiedad de la Asociación Cívica de Nosara, la organización que presido desde enero del 2017. Está  ubicado entre Pelada y Arenales, y tiene un tamaño de 1.5 hectáreas.

La tierra fue donada a la NCA en 2004, de la organización de Amigos de Nosara, ahora disuelta. Cuando la NCA recibió esa propiedad, ya era un basurero.

Yo no estaba aquí en ese entonces, pero me gusta pensar que la junta y los miembros anteriores sabían que si había alguien que pudiera limpiar ese desastre, era la NCA.

Pero tras muchos dimes y diretes, procesos gubernamentales y pesadillas legales, por fin pudimos resolver este problema.

A pesar de que esa propiedad le  pertenece a la asociación legalmente, tuvimos que pagar y luchar mucho para cerrarla, pues un vertedero era una amenaza para el medio ambiente, para la comunidad y  será muy costoso de sanar.

Me gusta pensar que el dinero que recibió  Don Arnulfo es en nombre de toda la comunidad de Nosara, que utilizó y pagó sus servicios. Sé que él realmente trabajó duro para proporcionar un servicio durante 23 años, sin saber que al hacerlo, también estaba creando una amenaza para la comunidad. Todavía no lo sabe, es por eso que siguió luchando por la  posesión de la tierra durante tanto tiempo.

Durante mi tiempo en la junta de NCA, he vivido la finalización de procesos de décadas: la disputa de Phipps, el cierre del vertedero de Cigarrón  al lado del edificio de NCA / ASADA, si todo sale según lo planeado, el plan de manejo del Refugio de Vida Silvestre Ostional y, por supuesto , el cierre final del vertedero. Todos estos procesos han involucrado a cientos de personas, que han dado su tiempo, energía y amor a esta causa. A todos ellos: gracias por ser líderes, por preocuparse, por levantarse e involucrarse. Ustedes son las personas que hacen del mundo un lugar mejor. Sigamos trabajando juntos.

¿Qué pasará ahora?

Afortunadamente, desde el 2019 la Municipalidad de Nicoya comenzó la recolección de basura en el distrito de Nosara , llevando nuestros residuos  al relleno sanitario de Santa Cruz.

Con esto no quiero decir que podemos relajarnos totalmente, la basura que producimos por 23 años sigue ahí, con el potencial de contaminar los mantos acuíferos de Nosara.

En los próximos días, cerraremos la propiedad con un portón para que nadie más deposite la basura ahí, y empezaremos el proceso de saneamiento y regeneración de la mano de los mejores expertos en la materia en Costa Rica. Necesitamos recolectar fondos para poder hacer frente a este proyecto.

Pero la idea es que esa propiedad  no se convierta en un lugar entre rejas, al contrario, queremos que esa propiedad sea el corazón de Nosara. Soñamos con que ese espacio sea un parque comunitario en donde  convergen los locales, residentes y turistas, para construir una Nosara más unida. Más de la mano.

Por eso, hoy más que nunca creo y defiendo el trabajo de la Asociación Cívica de Nosara, porque con mis ojos puedo ver los cambios.

Ojalá me pudieran acompañar por más, convirtiéndose en miembro de la NCA. Juntos todo siempre es más fácil.